Es impresionante lo rápido que puede pasar un año sin que te des cuenta. Nos encontramos, de nuevo, en una de las peores fiestas consumistas del año. Y yo pregunto... ¿por qué tener escusa alguna para regalar, para cenar en familia, para soñar e intentar prever el nuevo año? La Navidad es una pura y gigantesca pamplina. Pero, aún pensando de esta manera, he de reconocer que los días son un poco más bonitos de lo habitual, que los largos paseos por Madrid tienen una pizca de dulzura que no tenían antes. Las luces, los escaparates plagados de ojos observadores, los besos notando tu nariz helada... son más especiales en Navidad.
Se respira felicidad, se respira ilusión.
25 de diciembre de 2011
18 de diciembre de 2011
Este ha sido...
el más emotivo y el más dulce de todos los regalos que me hayan podido hacer nunca por mi cumpleaños:
Un frío día de invierno me dirigía a Madrid para lo que sería nuestra "primera cita" desde que empezamos a salir, 15 de diciembre. "Tengo que ir a recoger unas cosas a la tienda de mi tío", la escusa más convincente que me he podido tragar. Nos dirigimos hacia Canillas, donde al salir de la boca de metro leí el rótulo "Palacio de Hielo", exhalando un leve suspiro acompañado de un "sería genial si..."
Sin darme apenas cuenta, nos encontrábamos frente a la pista de patinaje con un "feliz cumpleaños" resonando de fondo en mi cabeza. Me quise morir. Te quise besar hasta dejarte sin respiración. Quise abrazarte hasta quedarme sin fuerzas... estuve a punto de decirte "te quiero". Fue maravilloso la sensación que inundó mi cuerpo en ese momento, de hecho, aún sigo sin palabras ante semejante sorpresa.
Un frío día de invierno me dirigía a Madrid para lo que sería nuestra "primera cita" desde que empezamos a salir, 15 de diciembre. "Tengo que ir a recoger unas cosas a la tienda de mi tío", la escusa más convincente que me he podido tragar. Nos dirigimos hacia Canillas, donde al salir de la boca de metro leí el rótulo "Palacio de Hielo", exhalando un leve suspiro acompañado de un "sería genial si..."
Sin darme apenas cuenta, nos encontrábamos frente a la pista de patinaje con un "feliz cumpleaños" resonando de fondo en mi cabeza. Me quise morir. Te quise besar hasta dejarte sin respiración. Quise abrazarte hasta quedarme sin fuerzas... estuve a punto de decirte "te quiero". Fue maravilloso la sensación que inundó mi cuerpo en ese momento, de hecho, aún sigo sin palabras ante semejante sorpresa.
13 de diciembre de 2011
Fiesta de cumpleaños
Tras reunir a la mayoría de asistentes de mi fiesta nos dirigimos a casa, como todos los años, por el mismo camino de todos los años. Me lo pasé en grande; estaba increíblemente a gusto, me sentía querida, me sentía orgullosa de tener amigos como vosotros ahí, en mi cumpleaños. Fue una tarde genial, no me canso de decirlo. Algunas personas me sorprendieron más de lo que esperaba: esa espectacular y mejorada sonrisa aparecía con cada comentario estúpido e infantil que hacía. Te noté incluso tímida algunas veces... Sinceramente, no supe cómo actuar y por ello... fui como soy, puramente Lucía.
Sin quererlo, el ambiente se fue calmando a medida que la gente fue regresando a sus casas, quedándonos los cuatro gatos de siempre... los cuatro gatos de siempre y él. Sí, tú, el que me hace sonreír sin pensar, el que me acaricia con dulzura, el que me besa como si no hubiese un mañana...
"Vamos a mi casa", esa fue la frase que desencadenó todo, tanto la cantidad de mentiras que tuve que decir a todo el mundo para poder escapar contigo como las mariposas que sentí cuando me abrazabas en aquella cama, tan fría y a la vez tan cálida... Me derretía con cada beso. Me gustas mucho, pocas personas han conseguido lo que has conseguido tú: que desee verte con todas mis fuerzas cada momento, con cada detalle que me recuerde a ti. Te he visto esta misma mañana y ya te echo de menos.
Anhelo tus manos sobre mi cintura, deslizándose lentamente hacia ninguna parte...
Sin quererlo, el ambiente se fue calmando a medida que la gente fue regresando a sus casas, quedándonos los cuatro gatos de siempre... los cuatro gatos de siempre y él. Sí, tú, el que me hace sonreír sin pensar, el que me acaricia con dulzura, el que me besa como si no hubiese un mañana...
"Vamos a mi casa", esa fue la frase que desencadenó todo, tanto la cantidad de mentiras que tuve que decir a todo el mundo para poder escapar contigo como las mariposas que sentí cuando me abrazabas en aquella cama, tan fría y a la vez tan cálida... Me derretía con cada beso. Me gustas mucho, pocas personas han conseguido lo que has conseguido tú: que desee verte con todas mis fuerzas cada momento, con cada detalle que me recuerde a ti. Te he visto esta misma mañana y ya te echo de menos.
Anhelo tus manos sobre mi cintura, deslizándose lentamente hacia ninguna parte...
8 de diciembre de 2011
Mis 18
Sinceramente, no creí que hoy llegase a ser un día especial... me he levantado con la sensación de que hoy sería un día corriente, como todos. Sin embargo, el pasar la tarde contigo ha sido genial. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto de Madrid, del centro y sus vistas, de las conversaciones en Debod, de todo en general... No no ha dado apenas tiempo a hacer todo lo que habíamos hablado (aunque no eran pocas cosas, ni mucho menos), pero aun así me lo he pasado en grande.
Diana, gracias por un cumpleaños así. Desde mi pequeño pero cálido el corazón, te quiero.
Diana, gracias por un cumpleaños así. Desde mi pequeño pero cálido el corazón, te quiero.
7 de diciembre de 2011
Mil y una sonrisas...
Son las que esbozo al hablar contigo, las que dibujo en mi cara cuando te tengo a diez centímetros de distancia, las que aparecen sin querer por cualquier cosa que dices... No sabes cuanto me halaga que me veas de esa forma, de una forma sencilla a la par que elegante, que hayas tenido muestras de confianza de ese nivel conmigo sin casi conocerme, que me digas lo "mona" que te parezco en cuanto tienes la oportunidad, que me beses cuando menos me lo espero... Nunca pensé que volvería a sonreír así en tan poco tiempo después de la entrada anterior; te doy las gracias por ello.
Gracias también por hablarme aquella tarde, sin contexto alguno, o al menos que yo sepa :)
Gracias también por hablarme aquella tarde, sin contexto alguno, o al menos que yo sepa :)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)