Escribo desde un estado de relajación máxima después de tres meses de tortura estudiando para las recuperaciones. Los exámenes han sido esta mañana, y realmente, creí que los haría mejor, pero no estoy disgustada. Pero el simple hecho de pensar que este mismo lunes tendré que empezar a estudiar cinco materias en una semana para selectividad... pánico, pánico es lo que siento. De momento, me queda un fin de semana, esperemos que sea largo, para poder dirfrutar de unas "mini-vacaciones" entre exámenes y más exámenes.
¿Recordáis la entrada anterior? Vale, olvidarla por completo. Yo soy de aquellas personas que tienen mucha empatía, demasiada a veces, y me implico mucho por los demás, excediéndome. Seguramente leas esto, ¿y sabes? me da IGUAL. El chico del cual hablaba en la entrada anterior... creo que he descubierto cómo es realmente. Después de una tarde tan fantástica, decicimos volver a quedar, pero esta vez en su casa. Aunque en ella se encontraban sus padres, esto no fue obstáculo para lo que ocurrió en su habitación. Siempre he creído en las segundas oportunidades, ya que todos hemos deseado una alguna vez en nuestra vida. Pues yo, decidí dársela, y con ella, sucedió la tarde de la entrada anterior. Y aunque no me gusta, en absoluto arrepentirme de mis actos (creo que a nadie tampoco), no se si de esto me arrepiento.
Llegué a sentir mariposas. Verdaderas mariposas cuando te besaba, cuando me abrazabas. Intentaba guardarme tu olor para poder recordarlo con claridad cuando no te tuviese delante. ¿Amor? demasiado para tan poco tiempo, pero empecé a ilusionarme con alguien que parecía quererme de verdad después de todo este tiempo conociéndonos. ¿Y qué me encuentro? después de declararte por mensaje lo que sentía, mas o menos resumido, y proponerte empezar algo estable (cosa que intuía por tu parte después de tanto tiempo), me saltas un "me agobias, y como vives tan lejos, no quiero estar contigo".
... ¿Perdón? Sinceramente... me has decepcionado. Si realmente me querías, o me quieres, ya ni lo se ni me importa, ¿el vivir lejos te hace cambiar de opinión tan radicalmente? Sí, la distancia es un factor importante pero...
En fín, he aprendido la lección: las segundas oportunidades solo se las merecen las personas de verdad, y no aquellas llenas de indecisión y escusas baratas... ¡Que te diviertas!
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