Después de tanto trabajo, tanto esfuerzo, tantas horas dedicadas y tantas tardes sin salir... he descubierto que NO ME HAN SERVIDO PARA NADA. Todas las facultades están hasta las orejas, y los ciclos de grado superior más de lo mismo. ¿Con qué me he quedado? con NADA, a parte de una madre que no hace más que repetirme cuánto la he cagado, cuán mierda soy en esta, una vida muy dura. ¿Qué hago ahora?
¿Año sabático? Tampoco me gustaría estar más tiempo de la cuenta en casa... Puede sonar muy brusco pero quiero perder de vista a mi madre. No la soporto. Es una histérica, neurótica y maniática por todo lo que hago mal. Pero tranquila, que si hago algo bien, ya sacas la lupa para poder corregirme y echarme en cara que lo hice mal de nuevo. Lo peor de todo es que llevo desde que tengo uso de razón con esta situación en casa, y los que me han conocido desde hace tiempo lo saben. Quiero aprender a volar... VOLAR.
Me siento impotente porque apenas tengo opciones, apenas tengo medios para vivir lejos de casa... Ya apenas tengo objetivos por los que luchar.
30 de septiembre de 2011
26 de septiembre de 2011
5.543
Sí, esa es mi media en Selectividad. APROBÉ. No me lo esperaba... pero sí, ahí está. No es mucha nota, pero con las ponderaciones y un poco de modestia se agranda mucho. Además, las cosas en casa no podrían ir mejor... mi madre ha descubierto que soy capaz de conseguir mis metas. Pero ese sentimiento de orgullo por mi se ha ido demasiado rápido. Puede que quede poco tiempo para rellenar prescripciones para poder entrar en la universidad pero... ¿no te has parado a pensar que quizá, y solo un remoto quizá, que no quiera entrar, al menos aún, en ningún grado? Me estás agobiando, y esto no te lo digo a la cara porque me agobiarías más. Espero que estos días no sean tan espesos como hoy.
Esta tarde, cambiando radicalmente de tema, tenía intenciones de visitar a mis primas a Alcalá. En estos momentos se está tramitando el divorcio de sus padres, y qué menos que apoyarlas. No tengo demasiada relación con ellas, he de admitirlo, pero si estuviese en su situación me gustaría que viniesen a verme. ¿Y qué me encuentro? A eso de las tres de la tarde decido llamar a una de mis primas para decirle que me fuese a buscar a la estación de cercanías, y me salta con que tiene un cumpleaños, que iba a haberme llamado antes, y que no puedo ir. No es por nada, pero ya que me tomo la molestia en intentar veros, que me tenga que enterar por llamarte... ¿Y si no hubiese llamado?, ¿me presento allí, tras una hora de trayecto, para decirme que me vuelva a casa? Primera y última.
Después de esto ni en broma iba a desperdiciar una tarde de domingo sin hacer nada, por lo que me acordé de tí, y te llamé, y fui a tu casa, y fumamos cachimba, y me besaste, y me revolucionaste UNA VEZ MÁS. Una vez de otras tantas. Cada vez que entro por el umbral de tu puerta pienso "tenía ganas de volver por aquí", pero cada vez que salgo pienso "¿cómo ha pasado?". Y te preguntarás: ¿entonces porqué vienes?. Te responderé: cada vez que nos vemos, no, mejor dicho, cada vez que voy a tu casa, siento esa sensación de estar con alguien, de que alguien me quiere como quiero, de que en cuanto me despiste me robarás un beso... y eso, me gusta. Por desgracia, tienes una personalidad un tanto difícil en ciertos momentos, pero es tu personalidad, y te quiero por ello. Aún sigo oliendo a tu colonia, esa que me enloquece.
Todo este tiempo pos-Selectividad he estado mas tiempo fuera de casa que en la misma. He salido con gente genial, he ahorrado lágrimas a una chica preciosa, he reivindicado los derechos de los profesores, he incluso he dado calabazas a un chico desesperado que se las da de macho, y no Luis, no eres tú. Pero, ¿sabes?, hasta empezar ningún módulo, grado o lo que sea, tengo mucho tiempo aún para poder hacer muchas cosas más... ¿Te vienes?
Esta tarde, cambiando radicalmente de tema, tenía intenciones de visitar a mis primas a Alcalá. En estos momentos se está tramitando el divorcio de sus padres, y qué menos que apoyarlas. No tengo demasiada relación con ellas, he de admitirlo, pero si estuviese en su situación me gustaría que viniesen a verme. ¿Y qué me encuentro? A eso de las tres de la tarde decido llamar a una de mis primas para decirle que me fuese a buscar a la estación de cercanías, y me salta con que tiene un cumpleaños, que iba a haberme llamado antes, y que no puedo ir. No es por nada, pero ya que me tomo la molestia en intentar veros, que me tenga que enterar por llamarte... ¿Y si no hubiese llamado?, ¿me presento allí, tras una hora de trayecto, para decirme que me vuelva a casa? Primera y última.
Después de esto ni en broma iba a desperdiciar una tarde de domingo sin hacer nada, por lo que me acordé de tí, y te llamé, y fui a tu casa, y fumamos cachimba, y me besaste, y me revolucionaste UNA VEZ MÁS. Una vez de otras tantas. Cada vez que entro por el umbral de tu puerta pienso "tenía ganas de volver por aquí", pero cada vez que salgo pienso "¿cómo ha pasado?". Y te preguntarás: ¿entonces porqué vienes?. Te responderé: cada vez que nos vemos, no, mejor dicho, cada vez que voy a tu casa, siento esa sensación de estar con alguien, de que alguien me quiere como quiero, de que en cuanto me despiste me robarás un beso... y eso, me gusta. Por desgracia, tienes una personalidad un tanto difícil en ciertos momentos, pero es tu personalidad, y te quiero por ello. Aún sigo oliendo a tu colonia, esa que me enloquece.
Todo este tiempo pos-Selectividad he estado mas tiempo fuera de casa que en la misma. He salido con gente genial, he ahorrado lágrimas a una chica preciosa, he reivindicado los derechos de los profesores, he incluso he dado calabazas a un chico desesperado que se las da de macho, y no Luis, no eres tú. Pero, ¿sabes?, hasta empezar ningún módulo, grado o lo que sea, tengo mucho tiempo aún para poder hacer muchas cosas más... ¿Te vienes?
19 de septiembre de 2011
Buenas noticias
Después de tanto sufrimiento y dolor conseguí llegar hasta donde pensé que nunca llegaría: Selectividad. Para mi sorpresa llegué sin nervios, con las ideas claras, y aunque con bastante sueño, con unas ganas impresionantes de acabar. Aún he de esperar hasta este viernes para saber las notas de los exámenes, pero me salieron mejor de lo que esperaba. Ahora, y en estas dos escasas semanas que tengo hasta empezar el módulo, es lo que será mi verano. No, perdón, MI VERANO. Hasta hace un par de días se terminaron las fiestas de Parla, aunque estoy satisfecha ya que no las había podido aprovechar mejor.
Conocí gente nueva, me reencontré con otra no tan nueva, e incluso reviví uno de mis primeros "amores". Pero cielo, sinceramente, el aproveccharse, en el buen sentido de la palabra, de una chica que se ha pasado con las copas a las que tú mismo invitaste, dice mucho de tí. Pero en fin, en un intento desesperado por quedar conmigo esta misma tarde has tenido que sentir que la chica que antes iba detrás tuya te ha dado calabazas. No se como te sentirás, no se si realmente te gustaba, o te gusto, quien sabe, pero esta ha sido una de las pocas veces en las que he tomado una decisión tan firmemente. Me estoy haciendo mayor.
Otro momento destacable en este tiempo después de los exámenes ha sido tu regalo. Si te soy sincera, no soy mucho (nada, en absoluto) de llevar colgantes o anillos, pulseras como mucho y que no molesten. Pero fue TU regalo. Y por mucho que me moleste quitarmelo cada noche para dormir, lo haré con orgullo, con orgullo por esa persona que no es capaz de olvidarme. Esa persona que me comprende, que me quiere. Por ti. Gracias por venir, una vez más, a verme hasta tan lejos. Solo a verme.
He de reconocer que la noche del sábado me pasé con los mojitos y la sangría, o lo que narices fuese eso, pero ¿sabes? necesitaba beber, es decir, necesitaba de alguna manera desahogarme. Es dificil de explicar ya que normalmente no recurro a la bebida para desahogarme, sino al diálogo. Una vez más, me he sorprendido a mi misma, pero no se si para bien o para mal.
Cada vez vivo nuevas experiencias, cada vez más recuerdos se posan en mi cabeza cuales posos de té, que se van acumulando formando montañitas, formando imágenes, formando caras y sentimientos. Puede que se acumulen en el fondo, dejando un buen sabor en el té, o puede que en un despiste me trague alguno que otro, dando un sabor amargo. ¡Eh! pero ese sabor amargo no conseguirá quitarme la sonrisa.
Conocí gente nueva, me reencontré con otra no tan nueva, e incluso reviví uno de mis primeros "amores". Pero cielo, sinceramente, el aproveccharse, en el buen sentido de la palabra, de una chica que se ha pasado con las copas a las que tú mismo invitaste, dice mucho de tí. Pero en fin, en un intento desesperado por quedar conmigo esta misma tarde has tenido que sentir que la chica que antes iba detrás tuya te ha dado calabazas. No se como te sentirás, no se si realmente te gustaba, o te gusto, quien sabe, pero esta ha sido una de las pocas veces en las que he tomado una decisión tan firmemente. Me estoy haciendo mayor.
Otro momento destacable en este tiempo después de los exámenes ha sido tu regalo. Si te soy sincera, no soy mucho (nada, en absoluto) de llevar colgantes o anillos, pulseras como mucho y que no molesten. Pero fue TU regalo. Y por mucho que me moleste quitarmelo cada noche para dormir, lo haré con orgullo, con orgullo por esa persona que no es capaz de olvidarme. Esa persona que me comprende, que me quiere. Por ti. Gracias por venir, una vez más, a verme hasta tan lejos. Solo a verme.
He de reconocer que la noche del sábado me pasé con los mojitos y la sangría, o lo que narices fuese eso, pero ¿sabes? necesitaba beber, es decir, necesitaba de alguna manera desahogarme. Es dificil de explicar ya que normalmente no recurro a la bebida para desahogarme, sino al diálogo. Una vez más, me he sorprendido a mi misma, pero no se si para bien o para mal.
Cada vez vivo nuevas experiencias, cada vez más recuerdos se posan en mi cabeza cuales posos de té, que se van acumulando formando montañitas, formando imágenes, formando caras y sentimientos. Puede que se acumulen en el fondo, dejando un buen sabor en el té, o puede que en un despiste me trague alguno que otro, dando un sabor amargo. ¡Eh! pero ese sabor amargo no conseguirá quitarme la sonrisa.
10 de septiembre de 2011
Fuegos artificiales
Escribo desde mi habitación, un sábado por la mañana. La noche de ayer fuimos a la feria, ya que era la noche de los fuegos artificiales. Una noche en la que parejas, madres e hijos, amigos e infinidad de desconocidos van a pasar momentos de tensión, emoción e incluso amor o miedo. Resumiendo: una noche especial.
Entonces recordé las fiestas del año pasado, en las que me abrazabas mirando a los fuegos, en las que notaba tu mano en mi cintura, en las que llegué a ser felíz... ¿Pero sabes lo mejor? que no lo echo de menos. La sensación de estar con alguien en una noche tan especial para mi, sí, pero no el que fueras tú. He llegado a un punto en el cual, y es lógico después de tanto tiempo "juntos", que la mayoría de las cosas de mi día a día me recuerden a tí aunque solo sea un poco, pero solo recuerdo el detalle, no te recuerdo a tí. Es algo de lo que me enorgullezco.
Viendo los fuegos, el espectáculo pasó a ser un campo de batalla: debido a la proximidad de los artificieros parte de los cohetes y demás material pirotécnico cayeron sobre nuestras cabezas. Por suerte, nadie salió herido, pero el susto fue monumental, pero por supuesto, siempre acompañado de profundas y retumbantes carcajadas. Hacía ni se sabe el tiempo que no salía con todos mis amigos de Parla. Me sentí querida, acogida... una dulce sensacion. A pesar de que no pudimos disfrutar de la feria debido a la hora que era, me encantó poder veros a todos, juntos, otra vez.
Es dificil volver a coincidir todos juntos una tarde, pero me esforzaré por conseguirlo; sé que vale la pena.
Entonces recordé las fiestas del año pasado, en las que me abrazabas mirando a los fuegos, en las que notaba tu mano en mi cintura, en las que llegué a ser felíz... ¿Pero sabes lo mejor? que no lo echo de menos. La sensación de estar con alguien en una noche tan especial para mi, sí, pero no el que fueras tú. He llegado a un punto en el cual, y es lógico después de tanto tiempo "juntos", que la mayoría de las cosas de mi día a día me recuerden a tí aunque solo sea un poco, pero solo recuerdo el detalle, no te recuerdo a tí. Es algo de lo que me enorgullezco.
Viendo los fuegos, el espectáculo pasó a ser un campo de batalla: debido a la proximidad de los artificieros parte de los cohetes y demás material pirotécnico cayeron sobre nuestras cabezas. Por suerte, nadie salió herido, pero el susto fue monumental, pero por supuesto, siempre acompañado de profundas y retumbantes carcajadas. Hacía ni se sabe el tiempo que no salía con todos mis amigos de Parla. Me sentí querida, acogida... una dulce sensacion. A pesar de que no pudimos disfrutar de la feria debido a la hora que era, me encantó poder veros a todos, juntos, otra vez.
Es dificil volver a coincidir todos juntos una tarde, pero me esforzaré por conseguirlo; sé que vale la pena.
5 de septiembre de 2011
Superación
Después del verano de tortura no haciendo otra cosa que estudiar, lo conseguí, lo hice: Conseguí el título de Bachillerato en Ciencias. He de decir que me ha costado lo mio, pero que estoy orgullosísima de haber conseguido mis metas, siendo un claro ejemplo de superación. Y ahora motivada, y con las pilas cargadas al máximo, estoy preparada para cualquier cosa o cualquiera que sea un obstáculo entre mis sueños y yo. Entre mi futuro y yo. Debido a la desilusión de las plazas en las facultades para Biología, he encontrado alternativas que incluso me gusten más que ir a la universidad. VOY A POR TODAS.
2 de septiembre de 2011
¿De verdad?
Escribo desde un estado de relajación máxima después de tres meses de tortura estudiando para las recuperaciones. Los exámenes han sido esta mañana, y realmente, creí que los haría mejor, pero no estoy disgustada. Pero el simple hecho de pensar que este mismo lunes tendré que empezar a estudiar cinco materias en una semana para selectividad... pánico, pánico es lo que siento. De momento, me queda un fin de semana, esperemos que sea largo, para poder dirfrutar de unas "mini-vacaciones" entre exámenes y más exámenes.
¿Recordáis la entrada anterior? Vale, olvidarla por completo. Yo soy de aquellas personas que tienen mucha empatía, demasiada a veces, y me implico mucho por los demás, excediéndome. Seguramente leas esto, ¿y sabes? me da IGUAL. El chico del cual hablaba en la entrada anterior... creo que he descubierto cómo es realmente. Después de una tarde tan fantástica, decicimos volver a quedar, pero esta vez en su casa. Aunque en ella se encontraban sus padres, esto no fue obstáculo para lo que ocurrió en su habitación. Siempre he creído en las segundas oportunidades, ya que todos hemos deseado una alguna vez en nuestra vida. Pues yo, decidí dársela, y con ella, sucedió la tarde de la entrada anterior. Y aunque no me gusta, en absoluto arrepentirme de mis actos (creo que a nadie tampoco), no se si de esto me arrepiento.
Llegué a sentir mariposas. Verdaderas mariposas cuando te besaba, cuando me abrazabas. Intentaba guardarme tu olor para poder recordarlo con claridad cuando no te tuviese delante. ¿Amor? demasiado para tan poco tiempo, pero empecé a ilusionarme con alguien que parecía quererme de verdad después de todo este tiempo conociéndonos. ¿Y qué me encuentro? después de declararte por mensaje lo que sentía, mas o menos resumido, y proponerte empezar algo estable (cosa que intuía por tu parte después de tanto tiempo), me saltas un "me agobias, y como vives tan lejos, no quiero estar contigo".
... ¿Perdón? Sinceramente... me has decepcionado. Si realmente me querías, o me quieres, ya ni lo se ni me importa, ¿el vivir lejos te hace cambiar de opinión tan radicalmente? Sí, la distancia es un factor importante pero...
En fín, he aprendido la lección: las segundas oportunidades solo se las merecen las personas de verdad, y no aquellas llenas de indecisión y escusas baratas... ¡Que te diviertas!
¿Recordáis la entrada anterior? Vale, olvidarla por completo. Yo soy de aquellas personas que tienen mucha empatía, demasiada a veces, y me implico mucho por los demás, excediéndome. Seguramente leas esto, ¿y sabes? me da IGUAL. El chico del cual hablaba en la entrada anterior... creo que he descubierto cómo es realmente. Después de una tarde tan fantástica, decicimos volver a quedar, pero esta vez en su casa. Aunque en ella se encontraban sus padres, esto no fue obstáculo para lo que ocurrió en su habitación. Siempre he creído en las segundas oportunidades, ya que todos hemos deseado una alguna vez en nuestra vida. Pues yo, decidí dársela, y con ella, sucedió la tarde de la entrada anterior. Y aunque no me gusta, en absoluto arrepentirme de mis actos (creo que a nadie tampoco), no se si de esto me arrepiento.
Llegué a sentir mariposas. Verdaderas mariposas cuando te besaba, cuando me abrazabas. Intentaba guardarme tu olor para poder recordarlo con claridad cuando no te tuviese delante. ¿Amor? demasiado para tan poco tiempo, pero empecé a ilusionarme con alguien que parecía quererme de verdad después de todo este tiempo conociéndonos. ¿Y qué me encuentro? después de declararte por mensaje lo que sentía, mas o menos resumido, y proponerte empezar algo estable (cosa que intuía por tu parte después de tanto tiempo), me saltas un "me agobias, y como vives tan lejos, no quiero estar contigo".
... ¿Perdón? Sinceramente... me has decepcionado. Si realmente me querías, o me quieres, ya ni lo se ni me importa, ¿el vivir lejos te hace cambiar de opinión tan radicalmente? Sí, la distancia es un factor importante pero...
En fín, he aprendido la lección: las segundas oportunidades solo se las merecen las personas de verdad, y no aquellas llenas de indecisión y escusas baratas... ¡Que te diviertas!
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