Quisiera dedicar una entrada al sábado 4 de junio por varios motivos:
El primero, por darme cuenta de cómo, por mucho tiempo que pase, la gente sigue comportándose igual, sigue con la misma actitud. No sé por qué razón lo hice pero te dí una oportunidad para poder arreglar las cosas entre nosotros, e incluso, por muy remota que fuese la idea, de poder llegar a algo tú y yo. Creo que me arrepiento de ello. No me importan tus escusas, simplemente, me serás indiferente, todo lo contrario a aquellos días posteriores de aquella despedida que me marcó hace ya algunos años.
El segundo, por tener la oportunidad de conocer, un poco más, a alguien tan especial como él. No pensé que nos fuésemos a ver en esa situación, y de veras que no fué mi culpa, pero a pesar de todo, la tarde se me hizo un poco más amena con tu compañía, de hecho, me encantaría volver a pasear contigo por las oscuras calles de Madrid y charlar de cualquier cosa para arrancarnos una sonrisa. Ese último abrazo me transmitió mucho de la persona que eres, y sinceramente, me encantó. Alguien dulce, amable y con la cabeza sobre los hombros dispuesto a todo con tal de pasarselo bien. Nunca me cansaré de pedirte disculpas por aquellos momentos aburridos.
El tercero y último, por dudar de una de las decisiones más importantes que he tomado nunca. El hecho de ojear todos los días tu estado, de preguntarme en cada momento qué estarías haciendo, o incluso de morirme de envidia por verte con ellas son aspectos que me llegan a hacer llorar. No lo voy a negar, te sigo queriendo, pero no pienso permitir que alguien como TÚ me vuelva ha hacer sentir así, así de humillada, así de dolida. Sé que debo olvidarme de tí, de aquellos momentos, que aunque fueron MUY pocos para "diez" meses, fueron intensos. Pero, ¿cuántas veces viniste a verme?, ¿cuántas veces me preferiste a tus amigos?, ¿acaso te importaban mis aficiones?, me he llegado a sentir sola, SOLA, y aún sabiéndolo, no hiciste nada al respecto. Por eso llegó un día que me dije a mi misma: "Yo no soy el segundo plato de nadie, y menos de la persona que dice que me ama". No te preocupes, ya no estaré detrás tuya como un perro para quedar contigo, para hablar de tus problemas, para rogarte que vinieses a verme en los eventos, para preguntarte si vas con ellas o dejas de ir, para todo, para nada. En fín, espero que nadie más se sienta así por tu culpa. No espero que leas esto, pero de ser así, espero que te haga reflexionar y ponerte en mi lugar, aunque solo sea por un momento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario