28 de junio de 2011

El sueño de una noche de Verano

Fue precipitado, inesperado, no imaginé que podría encontrarte allí, con esa sonrisa que aunque tímida, siempre aparece al verme. Hacía cuanto, ¿dos, tres años que no te veía en persona? Has cambiado muchísimo, me sorprendió que ahora seas más alto que yo.
 
Me sorprendió que esos ojos siguiesen mirándome igual.
 
Sin ni siquiera pensármelo, acepté ir a verte esa misma tarde a vuestra actuación de teatro, cuyo título coincide con el de esta entrada. Me entusiasmó la idea de verte de nuevo. ¿Mariposas?, ¿puede llamarse así lo que revoloteaba en mi tripa?. No sé que me pasó, pero no conseguía quitarme de la cara esa estúpida sonrisa que no puedo evitar esbozar cuando estoy nerviosa.

Tras ver la obra y tras pasar un mal rato cuando olvidaste una de tus frases durante la misma, todo el mundo salió al hall dejando tras de sí un mar de aplausos efusivos, e incluso algunas lágrimas. Nada más salir, me di cuenta de que lo único que hacía era buscarte entre la gente, y al encontrarte en la lejanía, descubrí que tú hacías lo mismo. En ese momento, nuestras miradas se cruzaron, y al intentar acercarnos el uno al otro pensando por el camino alguna excusa para dirigirnos la palabra, alguien aleatorio irrumpió en tus pensamientos con ánimos de felicitación por tu actuación. Me aparté esperando, en cierto modo, a que acabaseis de hablar, y antes de darme cuenta, te tenía de frente. Tu mano rozó la mía dejando caer algo que la misma llevaba, una flor de papel, junto a una sonrisa infantil que me llegó a enamorar por completo.

En ese momento, mi corazón se desbordó. No sabía qué hacer, ni qué pensar, simplemente me sonrojé y me fui, ya que teníamos prisa el amigo que me acompañó y yo por hacer algunos recados. Nuestra despedida, un “ya nos veremos”.

23 de junio de 2011

Londres

Hace ya bastante tiempo que no escribo, pido disculpas por aquellas personas que esperaban mis entradas. Mi tardanza se debió a mi viaje de fin de curso a Londres. He de mencionar que al principio, cuando el viaje solo era un proyecto, no me entusiasmó demasiado, pero ahroa me alegro de no haberme arrepentido de ir.

Conocí una magnífica ciudad, la cual escode infinidad de tiendas, museos y rincones en general realmente interesantes para conocer, muchos de los cuales no llegué a visitar. Me hubiese gustado quedarme un par de días más, pero debido a la mala calidad del hotel y de la comida del mismo, no dudé en regresar a Madrid ni por un segundo. Visitando algunos de los rincones mencionados me acordé de algunas de las personas más especiales que ahora mismo tengo, y bueno, un detalle le gusta a cualquiera, ¿no? :3

Este viaje ha acabado siendo un viaje muy especial en el cual conseguí muchos recuerdos, fotos e incluso nuevos amigos. Por ahora solo queda decir:

BYE BYE LONDON!

12 de junio de 2011

Una tarde memorable

A pesar de haberlo planeado hace más de un mes, me replantee no asistir en el último momento. No me gustó nada la idea de pasar una tarde incómoda, como tú misma dijiste en Debod; además de estar con gente que apenas conocía. Llegué a pensar que quizá tendría que irme a mitad de tarde, que quedaríamos peor de como estábamos antes, que no estaría a gusto, que no podría mirarte a la cara, que me aburriría.

Pos supuesto, me equivoqué.

Pensé que estaría incómoda con el resto de chicas, y por supuesto, contigo, que no me sentiría bien allí. Lo que más me intimidaba era tu reacción, no sabía como ibas a reaccionar al verme, pero actuaste con normalidad, tanta, que me llegué a asustar, en cierto modo. Me desconcertó bastante. Pensé que estarías diferente conmigo, que no me tratarías "igual".

Y por supuesto, me volví a equivocar.

La tarde de ese sábado ha sido una de las mejores que he llegado a tener. Estaba en un ambiente genial, a gusto con las personas de mi alrededor, y sobre todo, contigo. Con el resto de chicas, que aunque no conociese a la mayoría, pronto cogimos una terrible confianza. Me lo pasé genial. Gracias por esa tarde Marie, de verdad.

9 de junio de 2011

Asco

Es lo que siento ahora mismo hacia tí, puro ASCO, además de decepción y lástima por lo que realmente eres.

Estas demostrando cuán infantil es tu actitud con entradas como esa, que gracias a un pajarito, tuve la oportunidad de leer. No pienso decir nada como respuesta, ni continuar esa actitud de crío en plena rabieta, simplemente diré que me acusas de defectos que tú mismo tienes, pero cómo no, yo soy la que se hace la víctima, yo soy la ignorante, yo soy la mierda que ha conseguido que te desahogases de tus problemas cada noche, la mierda que te arrancaba una sonrisa como fuese, la misma mierda que se recorría medio Madrid sólo por verte sólo dos o tres horas, la mierda que pagó gran parte de tu nueva batería, la mierda que te llegó a amar desde el corazón, la mierda que hizo tantas cosas por tí sin esperar nada a cambio... Como toda persona, tengo mis defectos, pero si sólo eres capaz de fijarte en ellos, me siento una completa idiota, estúpida e inútil por mostrar interés ante tal arrogante e insignificante hipócrita.

Siento si el dejarte herió tu orgullo, pobre de tí, pero ahora creo que incluso hasta te lo mereces. Nada más leer tu asombrosa entrada rompí a llorar, pero no de dolor, sino de RABIA, una rabia tremenda que espero no demostrar si en alguna ocasión coincidimos.

5 de junio de 2011

De la tarde al anochecer

Quisiera dedicar una entrada al sábado 4 de junio por varios motivos:

El primero, por darme cuenta de cómo, por mucho tiempo que pase, la gente sigue comportándose igual, sigue con la misma actitud. No sé por qué razón lo hice pero te dí una oportunidad para poder arreglar las cosas entre nosotros, e incluso, por muy remota que fuese la idea, de poder llegar a algo tú y yo. Creo que me arrepiento de ello. No me importan tus escusas, simplemente, me serás indiferente, todo lo contrario a aquellos días posteriores de aquella despedida que me marcó hace ya algunos años.

El segundo, por tener la oportunidad de conocer, un poco más, a alguien tan especial como él. No pensé que nos fuésemos a ver en esa situación, y de veras que no fué mi culpa, pero a pesar de todo, la tarde se me hizo un poco más amena con tu compañía, de hecho, me encantaría volver a pasear contigo por las oscuras calles de Madrid y charlar de cualquier cosa para arrancarnos una sonrisa. Ese último abrazo me transmitió mucho de la persona que eres, y sinceramente, me encantó. Alguien dulce, amable y con la cabeza sobre los hombros dispuesto a todo con tal de pasarselo bien. Nunca me cansaré de pedirte disculpas por aquellos momentos aburridos.

El tercero y último, por dudar de una de las decisiones más importantes que he tomado nunca. El hecho de ojear todos los días tu estado, de preguntarme en cada momento qué estarías haciendo, o incluso de morirme de envidia por verte con ellas son aspectos que me llegan a hacer llorar. No lo voy a negar, te sigo queriendo, pero no pienso permitir que alguien como TÚ me vuelva ha hacer sentir así, así de humillada, así de dolida. Sé que debo olvidarme de tí, de aquellos momentos, que aunque fueron MUY pocos para "diez" meses, fueron intensos. Pero, ¿cuántas veces viniste a verme?, ¿cuántas veces me preferiste a tus amigos?, ¿acaso te importaban mis aficiones?, me he llegado a sentir sola, SOLA, y aún sabiéndolo, no hiciste nada al respecto. Por eso llegó un día que me dije a mi misma: "Yo no soy el segundo plato de nadie, y menos de la persona que dice que me ama". No te preocupes, ya no estaré detrás tuya como un perro para quedar contigo, para hablar de tus problemas, para rogarte que vinieses a verme en los eventos, para preguntarte si vas con ellas o dejas de ir, para todo, para nada. En fín, espero que nadie más se sienta así por tu culpa. No espero que leas esto, pero de ser así, espero que te haga reflexionar y ponerte en mi lugar, aunque solo sea por un momento.