Dos entradas más abajo podréis leer una de las peores entradas que haya podido escribir nunca... ¿Lo peor? Sobre mi madre. Pero esa entrada casi casi está más que olvidada, ¿el motivo?
El pasado fin de semana aprovechamos Pablo y yo para quedarnos juntos en su casa dos días seguidos. Entre esto y que mi padre tenía que trabajar, mi madre aprovechó para hacer algunas chapuzas en casa, entre ellas el tapizar un sofá para que parezca más... digamos menos usado. Por lo que tengo entendido intentó quitar una de las maderas que había por debajo y del esfuerzo, se hizo daño en los músculos del costado izquierdo. Todo esto acabó en un susto del que no se si sabré recuperarme algún día: ese mismo fin de semana, concretamente el domingo, mi tía Goyi nos invitó a todos a comer a su casa; también vino Pablo, para conocerle y esas cosas que hacen las tías. Al grano Lucía: mientras comíamos, mi madre empezó a quejarse de que le dolía mucho el costado, explicó brevemente que había hecho un esfuerzo los últimos días y que desde entonces le dolía. En un intento por levantarla de la silla para llevarla a la cama y que pudiese descansar, mi madre empezó a chillar de dolor. Lloraba y esbozaba una expresión aterradora. Mi madre siempre ha sido una persona muy terca, muy orgullosa, nunca dice si algo le molesta o si algo le duele; que mi madre hiciese semejantes gestos de dolor hizo que se me movieran todos y cada uno de mis órganos. Juro que se me paró el pulso, por un instante, al ver a mi madre en esa situación.
No sabía que hacer, por muchos conocimientos que tuviese de primeros auxilios, por mucho que intentásemos moverla para ponerla en una posición cómoda, ella no dejaba de gritar y llorar. Llamamos a emergencias y... ¿Qué me encuentro? "Llévela al centro de salud más cercano". ¿No nos envian ambulancia? ¿Cómo cojones quieren que baje a mi madre, tal y como está, cuatro pisos sin ascensor?, pues por narices tuvimos que llevarla, entre tres personas hasta el centro de salud de Alcorcón. Y sí, por supuesto, la atendieron al instante... Y UNA MIERDA. Estuvimos esperando más de 15 minutos mientras mi madre no hacía más que quejarse del dolor.
Al final todo quedó en una contractura de los músculos no se qué... Ya está con tratamiento y aunque algo débil, ya vuelve a ser ella. Sinceramente... pensé lo peor, pensé que me quedaba sin madre, pensé que, aunque sea como es conmigo a veces, una bruja, una víbora, es mi madre y debo cuidarla por mucho que me duela en esas situaciones. Porque ella es mi madre, y se lo merece todo y más.
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