No te veía desde tu cumpleaños... y aún así, reservaste esa bolsa para los dos. Si te soy sincera tenía miedo de volver a tener ganas de besarte de forma descontrolada, miedo a volver a enloquecer con esa maldita colonia que tanto me... gusta. Pero no.
Aprendí que ahora mis labios, mis sentimientos mejor guardados, se reservan para otra persona.
Me gustó mucho pasar esa tarde de domingo contigo... hablando de temas sin sentido, como siempre; entre risas y algún que otro arrebato de cariño que, después de tanto tiempo sin verte, recibí con los brazos abiertos... y nunca mejor dicho. Espero poder volver a verte pronto!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario