Angustia. Extremo cansancio. Madrugar y acostarse tarde y no tener más remedio que hacerlo. Apenas... no, no tengo tiempo para mi.
Lucho cada tarde contra el sueño para poder llevar los apuntes al día, y tres veces a la semana voy a la piscina a entrenar como una posesa para sacarme un curso del que no se si podré salir viva. Apenas tendré tiempo para salir, para leer e incluso para el ordenador. Madre mía, en la que me he metido. Por otra parte he conocido a unos chicos geniales, majísimos, sin complejos y con unas ganas sorprendentes de sonreír por mucho sueño que tengan. Me gusta madrugar por ellos. Y luego... luego está él.
No nos conocemos demasiado, pero creo que esa fue la razón por la cual acabamos en su cama. Ninguno sabemos qué haremos con el otro, y eso me gusta... en parte. Es una sensación de libertad a la vez que de compromiso. Es extraño... fue extraño... por ser tú y por ser una nueva experiencia con alguien como tú. De momento mirémoslo de este modo: vamos a divertirnos un poco más, Sergio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario