23 de octubre de 2011

Mis chicos

Les quiero, les quiero demasiado. Hace ya bastante que os conozco, y me alegro por ello. Totalmente diferentes, totalmente complejos, pero me hacen sentir una misma sensación: que les tengo para mi, solo para mi. Una sensación de cariño que pocas personas han podido ofrecerme. Una confianza absoluta.

Iván. Un cielo de chico que peca de bueno, demasiado bueno en muchas ocasiones. Sabe escuchar como nadie,  aunque también necesita un hombro sobre el que llorar. Eso me aporta mucha confianza. Me gusta que me cuentes qué te preocupa, qué te molesta, cómo te ha ido el día o incluso que me hables de las chicas que te gustan o te dejan de gustar. El que te preocupes por mi de esta forma en la que lo haces cada día me sobrecoge. Eres alguien muy especial, nunca lo olvides.

Txvs. ¿Qué puedo decir que no te haya dicho ya? Tu áspero carácter y tus locas ganas de volar me engatusan cada vez que te veo. Que casualidad, mientras escribo esta parte de la entrada suena mi canción... y sin quererlo, una pequeña sonrisa ha aparecido en mi cara como por arte de magia. Fuiste uno de mis grandes amores, pero cada vez que juegas a besarme haciendo que te esquive mi corazón se para de nuevo. Eres una de las personas que más me conocen. Conoces mis gustos casi a la perfección, mis sueños, mis aspiraciones en la vida, y recuerdas cada momento, cada anécdota que construye nuestra amistad. Te quiero,y mucho.

Gracias por esa tarde tan especial el viernes, de verdad.

18 de octubre de 2011

Sin dormir

Angustia. Extremo cansancio. Madrugar y acostarse tarde y no tener más remedio que hacerlo. Apenas... no, no tengo tiempo para mi.

Lucho cada tarde contra el sueño para poder llevar los apuntes al día, y tres veces a la semana voy a la piscina a entrenar como una posesa para sacarme un curso del que no se si podré salir viva. Apenas tendré tiempo para salir, para leer e incluso para el ordenador. Madre mía, en la que me he metido. Por otra parte he conocido a unos chicos geniales, majísimos, sin complejos y con unas ganas sorprendentes de sonreír por mucho sueño que tengan. Me gusta madrugar por ellos. Y luego... luego está él.

No nos conocemos demasiado, pero creo que esa fue la razón por la cual acabamos en su cama. Ninguno sabemos qué haremos con el otro, y eso me gusta... en parte. Es una sensación de libertad a la vez que de compromiso. Es extraño... fue extraño... por ser tú y por ser una nueva experiencia con alguien como tú. De momento mirémoslo de este modo: vamos a divertirnos un poco más, Sergio.

13 de octubre de 2011

No se si echarte de menos

Me has excluido por completo de tu vida. Miras mis fotos y en alguna que otra comentas. Leí que me quieres, pero cada vez, cada, día, lo dudo más. Cada mañana me replanteo si debo o no ponerme esa bellota, esa dichosa bellota que me recuerda tanto a tí, a la última vez que nos vimos, que ha sido ya hace bastante.

¿Un tiempo? todo el que quieras, no soy quien para robártelo. Pero que sepas que si esto para ti es como tomarse unas vacaciones de Lucía, para mi es no poder hablar con una de las personas que más cariño me han ofrecido en toda mi vida. ¿Qué hago yo ahora?, ¿debo tomarme esto como un "Lucía, me he hartado de ti", o como un "Lucía, no se si quiero volver a saber de ti", o como un... como un no se cómo?

¿Relación por ordenador? Lo siento, pero eso no me va, y lo sabes perfectamente. Me conoces perfectamente. "Buenas noches, princesa"... no se si quiero volver a oir ese término salir de tu boca... no se nada.