21 de julio de 2011

Me siento bien

Hace ni se sabe los días que llevo sin publicar nada, pero realmente eso ha sido porque no me ha hecho falta desahogarme, es decir, que las cosas últimamente marchan de bien a mejor. De momento no me puedo quejar de casi nada: la relación con mis padres va viento en popa. Con mis amigos… bueno, con los pocos que me quedan, igual. ¿De amores? No sabría qué decir, pero con lo relacionado a los estudios, me estoy poniendo las pilas, y ahora más que nunca.

El otro día recordé la segunda entrada de mi reciente blog, en la que afirmaba que este verano sería una completa (perdón por la expresión, y sin aludir a NADIE) mierda. Pero me estoy dando cuenta de que no es cierto. No podré salir todos los días, ya que debo cumplir con mis obligaciones, pero creo que todo el tiempo que tengo libre, lo estoy aprovechando al máximo. Con respecto a mis obligaciones, debo admitir que desde que acabó el curso, no me lo he tomado muy a pecho; me explico: si podía perder el tiempo, lo hacía. Pero esta mañana, algo me ha abierto las ideas, y no ha sido precisamente una buena noticia, o sí. En mi Academia, esta mañana me informaron que no quedaban plazas, en ninguna Universidad de la Comunidad de Madrid, para el Grado de Biología, el sueño de mi vida. Se me cayó el alma a los pies. Desde siempre me han apasionado los animales, y no hablemos de los avances científicos relacionados a este tema. El pensar que por no haberme “esforzado” lo suficiente durante el curso no podría cumplir mi sueño… No me puse a llorar delante de toda la clase por guardar la compostura.

Empecé a buscar otras opciones para poder llegar a ese Grado, pero pocas son las esperanzas, ya que soy de todo menos una alumna brillante. Pero no me voy a dejar “ganar”, si el resto lo ha conseguido, ha podido llegar a algo en la vida, YO también puedo. Entonces vi otro Grado, de la rama científica, pero que poco tiene que ver con Biología. Se me abrieron los ojos. Empecé a pensar en las opciones que tenía para llegar a Biología, y entonces me di cuenta del empeño que estaba poniendo por encontrar alguna solución, un empeño inexistente durante el curso. Por ello, y fuera modestia, me voy a comer los exámenes de recuperación y de Selectividad de septiembre, porque sé que puedo.

Ahora mismo, mi autoestima está bastante alta. He descubierto que puedo tener confianza en mí misma, y eso, me fortalece muchísimo. Si le juntamos la buena situación en la que me encuentro ahora, con respecto a todo… No sé qué decir, pero me siento completa. No sé si llegaré a ser bióloga, como siempre he querido, pero de no ser así, no podré sentirme mal, ya que habré puesto todo de mi parte para conseguir algo, para sentirme realizada.

13 de julio de 2011

Quizá...

Quizá tienda a idealizar a las personas. Quizá sea eso. Quizá sea demasiado exigente. Quizá mis gustos sean demasiado exigentes. No lo sé.

Según palabras textuales de un amigo, soy “demasiado atenta y cariñosa”, pero precisamente por eso debería serme más fácil encontrarte. Quizá ya te haya encontrado y te haya ignorado, lo hayas hecho tú. Quizá aún me quede un largo camino para conocerte. Destino.

Puedo contar con mis amigos, por supuesto, pero últimamente me estoy dando cuenta de que amigos de verdad, tengo menos de los que pensaba, muchos menos. Si estáis leyendo mi blog con regularidad, no os incluyáis en ese grupo. Muy pocas personas son las que verdaderamente me escuchan, verdaderamente me cuidan, me quieren, me entienden, me apoyan y me corrigen al equivocarme. Y espero que siga siendo así por mucho más tiempo. Ando de bajón debido a ciertas circunstancias que me afectan en todos los sentidos. Hay días que incluso no me apetece ni sonreír, algo raro en mí. Espero poder contar con vosotros, los amigos de verdad, siempre que lo necesite.

Pero siento un vacío que la amistad no puede llenar. Porque después de haber conocido el amor, o algo parecido, se que necesito esa sensación para poder sentirme realizada, por llamarlo de alguna manera. Quizá sean ganas de sexo, o quizá el simple gesto de un abrazo con sentimiento. Me siento vacía, vacía de sentimientos que le faltan a este estropeado y picardeado corazón.

Podría decirse que he madurado; ahora busco cosas estables, gente con la cabeza en su sitio, que sepa lo que quiere, y que no se mueva por caprichos, todo lo contrario a como era yo antes. Pero ese conjunto de circunstancias son las que me han fabricado, las que han hecho que sea como soy. Y sí Marie, es exactamente lo mismo que pusiste en una de tus últimas entradas, pero pienso exactamente igual que tú. Quizá por eso nos entendamos tan bien, por la concepción de las cosas que tenemos las dos.

Quizá necesite tiempo para pensar, para reestructurarme, para no volver a necesitar motivos para sonreír. Y sí, ahora escribiendo esto, parezco una amargada total, lo sé cielo, pero justo ahora es cuando me apetece escribir y desahogarme. Gracias por seguirme, me sorprende que lo hagas.

8 de julio de 2011

Una historia de final... ¿feliz?

Quería exponer aquí, en mi blog, un fragmento del manga "Chobits". Una pequeña historia dentro de la historia principal que me ha dado mucho que pensar estos últimos dos días.

-Por que yo... estuve casado con un ordenador.

-Casado con un... ¿ordenador?

-Pero sin entrar en el registro civil. Éramos pareja de hecho.

-¿Eso se puede hacer?

-La Ley aún no contempla el matrimonio como tal, pero sí puedes testar a su favor, declarándolos herederos tuyos y esas cosas. Hay quien deja su herencia a gatos o perros ¿no? Pues esto es igual.

-Pero… pero un ordenador…

-Es una máquina, pero nadie los considera un electrodoméstico común. Para mí ella era mucho más que eso. La encontré en una tienda de electrónica, el día que abrí Tirol (su pastelería). Eso fue después de acabar la carrera y de estudiar hostelería. […] Estaba entusiasmado cuando abrí la tienda; tenía muchas ganas de que todo el mundo probara mis pasteles y me lo tomé muy en serio pero… a la hora de hacer números…

-Ya, ya lo sé. No son su fuerte. […]

-Para cobrar y dar el cambio me hago un lío, asique me decidí en comprarme un ordenador. En la tienda tenían muchos expuestos, pero yo no entendía nada de ordenadores y no sabía cual escoger. El vendedor me recomendaba los nuevos modelos, pero todos me parecían bonitos y no veía la diferencia. Y entonces la vi. Estaba al fondo de la tienda. Tenía un letrero de oferta y el pelo cubierto de polvo. Le pregunté al vendedor: era muy barata porque ya tenía tres años, era lenta y no tenía ni internet ni una buena interfaz que resultara fácil de usar para principiantes. […] Casi sin darme cuenta salí de allí con ella. Al llegar a casa me las arreglé como pude para encenderla, y ella sonrió. “Hola”, me dijo ella. Ahora que lo pienso, fue un flechazo. Ya sé que suena raro que un adulto se enamore de un ordenador…

-¡No tiene nada de raro!, ¡no es raro en absoluto!- dijo Hideki mientras pensaba en Chi.

-Le confeccioné un uniforme y le compré el software necesario para que pudiera ocuparse de la contabilidad. Me costó mucho pero lo pasé en grande, que días tan felices. Cuando me ocurría algo malo, ella me consolaba, y si era bueno, nos alegrábamos los dos. En poco tiempo llegué a quererla de verdad. A mi ordenador. Tanto que… deseaba estar con ella para siempre. Cuando llegas a ese punto… le pides a tu chica… que se case contigo, ¿no es eso?

-Su… supongo.

-Pues yo se lo pedí. Y ella aceptó, con la sonrisa de siempre. En seguida hablé con el abogado para que arreglara los papeles.

-¿Y su familia no se opuso?

-Mis padres ya habían pasado a mejor vida.

-Vaya por Dios, lo siento.

-Como no es muy frecuente testar a favor de un ordenador, la prensa escribió sobre ello. En el barrio no se hablaba de otra cosa. Le compré un traje de novia, y celebramos el convite en un restaurante pequeño. Y aunque no tienen ningún valor oficial, compré dos alianzas. Supongo que muchos pensarían que soy idiota, pero yo era feliz. Me bastaba con poder estar con ella, con ver su sonrisa. Pero al cabo de un año, comenzó a tener problemas.

-¿Qué problemas?

-Empezó a olvidarse de las cosas. Al principio pensé que eran imaginaciones, pero no recordaba cosas del día anterior o no encontraba los ingredientes… y poco a poco fue empeorando. Se olvidaba de los encargos de la pastelería… investigué por si podía arreglarla. La llevé a una tienda de electrónica, y me dijeron que el disco duro estaba lleno, y que su CPU estaba muy cargada, y algún otro desperfecto más. Yo le pedí que la arreglara, pero el dependiente me dijo que habría que cambiar el disco duro por completo, y como ella estaba desfasada sería muy complicado copiar su memoria al nuevo disco. “¿Y eso quiere decir?”, le pregunté, “que cuando reinicie se perderán los datos”, contestó. Le dije al dependiente que me daba lástima, a lo que contestó: “no se preocupe, ella no sentirá tristeza ni dolor, porque no recordará nada en absoluto”. Busqué por todas las tiendas de la zona para ver si podían arreglarla de otro método, pero en todas me dijeron lo mismo. Y ella, empeoró aun más. Se olvidaba de las cosas que acababan de ocurrir. Se me quedaba mirando, y decía: “hola, ¿cómo te llamas?, pero aun así, no la llevé a reparar. Aunque sólo quedaran trazas de lo nuestro en su memoria, lo preferiría a que no había habido nada. Poco después, en un día de lluvia salimos a comprar. Por aquel entonces estaba tan mal que tenía dificultades para hacer las cosas más sencillas. Yo estaba dándole vueltas al asunto. Me quedé pensativo y no vi que se acercaba un coche. Estaba a punto de atropellarme cuando ella me empujó, arrollándola a ella en vez de a mí. Cuando la cogí entre mis brazos ya estaba destrozada, pero aun así, ella seguía sonriendo. “Hola…”. Ya ni tan siquiera recordaba que los coches eran peligrosos, y sin embargo, parecía que lo había hecho por ayudarme. Es absurdo si ya no recordaba nada.

-A mí no me parece absurdo. Estoy seguro de que lo hizo por usted.

-Gracias... Después del accidente la llevé a una tienda para repararla, pero me dijeron que en su estado, ya era imposible. “Si le gusta este modelo, podemos encargar otro para usted”, dijo el empleado, pero para mí ella era ella. Por mucho que se le hubiera parecido el nuevo modelo a ella, no era ella. Era un ordenador, no se puede decir que viviera, pero para mí, aquel día murió. Le hice un funeral, y aunque ella ya no recuerde ni sienta nada, yo nunca me olvidaré de su sonrisa, de su voz, de nuestros momentos felices y duros. Jamás la olvidaré. Tú te sientes igual, ¿verdad Hideki? Aunque Chi no te recordara, tú la recordarías a ella. Si Chi sufriera, tú no podrías olvidarlo, ¿a que no?

-No…

Realmente, la historia es algo absurda, lo reconozco, pero cuando estás sola en casa, leyendo esto, después de una situación dolorosa… a mi me ha llegado a replantear bastantes cosas. En fin, espero que a aquellos que leáis mis entradas también os de que pensar… Gracias por ello.

4 de julio de 2011

Demasiadas emociones para un sólo fin de semana

Ilusión, odio, locura, asco, felicidad, rabia, nervios, cariño, furor… Muchos son los sentimientos, y algunos más que he preferido omitir, los que he llegado a sentir en tan solo tres días. Han sucedido demasiadas cosas en este tiempo sin escribir nada, y espero poder contar  todo lo mejor posible.

Viernes:
Esta fue una de las pocas veces que salí de la Academia tan nerviosa. Ibas a verme. Ibas a besarme. Ibas a mirarme con esos ojos de… de yo que sé qué, que me llegaron a cautivar. Aunque solo estuvimos juntos una hora, creo que hablamos más que en todo el tiempo que llevamos conociéndonos, y ya es decir, a parte de compartir parte de los besos de los que habíamos hablado.

Sábado:
Quedé con una de las personas más importantes ahora mismo para mí; para comer, ir al Orgullo, hablar, hacer el tonto, fumar cachimba, y por supuesto, para hacerte sonreír. El estar contigo me hace feliz. Te quiero muchísimo. Todo iba de puta madre hasta que apareció ÉL. Sentí ganas de correr hacia ti y tirarme a matarte de una manera espantosa. De darte tantos puñetazos que perdería la cuenta. De que supieses como me sentí cuando leí tu entrada.

CAPULLO. La sensación fue tal que tuve que irme de allí en seguida porque sabía que si me quedaba no me controlaría. Me hervía la sangre. Cuando pude sentar la cabeza, o algo así, intenté evitarte a toda costa, aunque notase que me mirabas continuamente. En fin, no te presté ni la menor atención. Sólo pude observar a lo largo de la tarde que no perdiste el tiempo, pobre de ella.
Después de ver como la gente se amontonaba en las escaleras no haciendo otra cosa que beber, fumar y aburrirse, decidimos irnos a ver las carrozas, algo que me encantó y que si hubiese conocido ese ambiente, hubiese ido antes. A pesar de que llegué tarde esa noche a casa, me alegro de que las últimas horas las pasase contigo.

Domingo:
No hay demasiado que contar. Jornadas en la casa de la juventud, y sí, tremendamente aburridas. Sin nada que hacer. Sin nada de lo que hablar. Esperando tu llamada, tu sms, algo que me avisase de que vendrías. Me hacía ilusión verte allí, que vinieses solo para verme. Pero no. “No sé si encajaré en tu grupo…”. ¿Esto, realmente es una excusa?, ¿me estás tomando el pelo? Si tantas ganas tenías de verme, no entiendo una contestación así. De veras que no. Pensé que habrías madurado, pero ya veo que NO. Ahora me estoy replanteando que “hacer” contigo.

La tarde sólo se animó cuando llegasteis. Gracias chicas, de verdad por ello. Me encantó que al fin, alguien se preocupase por mi y lo demostrase. Últimamente me siento algo decaída. Las cosas en general no van bien, y por lo que veo, apenas nadie me muestra su apoyo. A veces me sigo sintiendo sola, y es algo que me hace llorar. En fin, espero que esto se pase pronto con la entrada de un verano que creo que mejora por momentos… o no.